domingo, 14 de noviembre de 2010

Certamen de Alcine: Sensación agridulce


Aquí comienza mi experiencia en Alcine, uno de los festivales de cortos más importante de España y cantera del cine español, así lo demuestra su palmarés, donde surgieron directores como Alejandro Amenábar, Isabel Coixet, Álex de la Iglesia, Fernando León de Aranoa, Santiago Segura, Javier Fesser... vamos, todos esos que salen con Cayetana en Versión Española y que alguno ha visitado hasta jolivú, aunque fuera de vacaciones y con bermudas.

Bueno, pues todo empieza el sábado cogiendo el avión rumbo a Madrid. Con muchas ilusiones y nervios... Y la primera en la frente.

Llegamos al aeropuerto de Barajas a las 12:00, buscando a un conductor con un cartel del festival. Pero allí sólo había gente con carteles de MTV. Claro, era el MTV EMA 2010 en Madrid, pero yo no tenía ni idea, para mí era el fin de semana de Alcine y para otros el del derby de la Mancomunidad del Cabo Peñas. No puedo estar a todo. Pues a pesar de llamar el día antes al Festival y de volver a llamar a mi llegada, tuvimos que esperar casi una hora. En fin, no deja de ser una anécdota.

En las oficinas del festival me dieron una mochila, con el catálogo y un par de camisetas, una es talla L y aunque he adelgazado, no creo que coja dentro, así que si alguien quiere una camiseta... Tras el fugaz paso por las oficinas, nos fuimos al hotel: Rafaelhoteles Fórum Alcalá, cuatro estrellas, moderno, a la salida del casco histórico. En el hotel comprobamos que en el catálogo estaba junto a David Planell (director de cine de "La vergüenza"), ahí es nada, esto es como si el Navarro jugara en Primera División.

La proyección comenzó a las 19:45 en el Teatro Salón Cervantes, tuve que presentar con mis nervios habituales y, sorprendentemente, no salió del todo mal. Ya creía que todo lo que iba a decir era "Por Dios, sacadme de aquí", y que iba a empezar a correr como poseso por todo el teatro, tirándome de palco en palco como el Fantasma de la Ópera, o mejor, como Tarzán tras comer un pimiento de Padrón. Pero no, la gente se rió con mi presentación enfatizando que era mi ópera prima y los escasos recursos con los que conté: presupuesto de 25 €, estufa como foco, etc. Me sorprendí, la verdad, y estaba muy contento.

Pero todo se acabó aquí.

Todas las ilusiones se fueron al traste cuando el corto lo proyectaron en un formato incorrecto. Me pusieron en un formato panorámico que parecía un personaje de Warner Bros tras caerle una piedra. ¡Bip! ¡Bip! Aquello no se detuvo y las razones... vamos a dejarlo aquí porque cada uno tendrá una versión, aunque por muchas versiones que existan, el resultado fue el mismo. Mi corto se proyectó mal.

De todas maneras, el público se rió con el corto y hubo gente que le gustó y así me lo dijo al terminar la sesión. Recibió bastantes aplausos, que arrancaron apenas se iniciaron los créditos. Días después lamentaría no haber disfrutado de ese momento ni apreciar los elogios y las atenciones que tuve por parte del público después de la sesión. Una pena, espero que la gente comprendiera que estaba bastante cabreado.

Busqué explicaciones, exigí disculpas, no sólo para mí, también para el público, que pagó 3 euros por una sesión donde uno de los cortos se proyectó mal, e intenté ver a dirección, pero lo único que conseguí fue irme al hotel muy decepcionado y bastante deprimido. Ni siquiera ver, al día siguiente, a Javier Rebollo (otro director de cine y miembro del jurado) en el desayuno me animó. Alcine se había terminado para mí, o eso creía.

Tras volver a Asturias, conseguí localizar al director vía e-mail y le expliqué la situación de manera objetiva, a lo cual respondió inmediatamente y pidió las disculpas esperadas y la repetición de la proyección en la última sesión competitiva, el lunes 8, con una explicación y disculpa pública. También me aseguró que el jurado vio el corto correctamente y que no fui perjudicado desfavorablemente respecto al resto de participantes.

La pena es que el día 8 no estuve yo para ofrecer mi presentación, para que la gente supiera que mi corto, con cuatro duros, competía de igual a igual con Jaume Balagueró, con David Planell, con Natalia Mateo..., y con otras producciones cuyo presupuesto y cuyos recursos humanos y técnicos estaban a años luz de mi estufa y de mi hilo de pescar.

Pero lo bueno es que el público tuvo una reacción muy buena, se acercaron a hablarme y que, tal vez, algún futuro cineasta de Alcalá o Madrid se anime a rodar algo con pocos medios y llegar a presentar un corto en Alcine. Todo es posible.

Mi experiencia en Alcine no sé si celebrarla, o ahogarla en alcohol, pero sea lo que sea, siempre con una buena cerveza :-)

El derby de la Mancomunidad acabó con empate a cero. Mejor id al cine.

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